By Manuel Segura
EL HOMBRE QUE VEÍA DONDE OTROS SÓLO MIRABAN
El fotógrafo Bartolomé Ros llegó a Ceuta con apenas 12 años, desde su Cartagena natal. En aquellos tiempos, corría 1918, ambas ciudades eran polos militares por antonomasia. Se agarró una cámara y plasmó todo lo que se puso a su alcance. Fue, lo que se dice, un pionero de la imagen. Veía donde otros se limitaban a mirar. Llegó a colaborar con la National Geographic Society de Washington. En 1926 inmortalizó de esta guisa a Franco y Millán Astray, que se daban el relevo al mando de la Legión. La foto es todo un manifiesto, a cual más expresivo, de lo que estaba por llegar. Murió en Madrid, en 1974.

EL HOMBRE QUE VEÍA DONDE OTROS SÓLO MIRABAN

El fotógrafo Bartolomé Ros llegó a Ceuta con apenas 12 años, desde su Cartagena natal. En aquellos tiempos, corría 1918, ambas ciudades eran polos militares por antonomasia. Se agarró una cámara y plasmó todo lo que se puso a su alcance. Fue, lo que se dice, un pionero de la imagen. Veía donde otros se limitaban a mirar. Llegó a colaborar con la National Geographic Society de Washington. En 1926 inmortalizó de esta guisa a Franco y Millán Astray, que se daban el relevo al mando de la Legión. La foto es todo un manifiesto, a cual más expresivo, de lo que estaba por llegar. Murió en Madrid, en 1974.

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